Tengo el espacio perfecto…

Me veo a mí misma llena de gratitud y reconocimiento mientras me muevo por este lugar. Veo el espacio y el equipo perfectos para enviar y recibir correspondencia, los despachos perfectamente ordenados y dispuestos, un recinto del tamaño exacto para celebrar reuniones. Todo el equipo necesario está en su lugar y el personal lo forman personas armoniosas y dedicadas a su trabajo. Las oficinas son hermosas, y están ordenadas y tranquilas. Disfruto realizando un trabajo que ayuda al crecimiento de mi alma y a hacer más sano y armonioso nuestro mundo. Veo cómo seres receptivos y abiertos colaboran en las actividades que aquí se realizan. Estoy agradecida por la abundante financiación que permite que esta organización cumpla con la misión que tiene asignada. Y así es.

(Louise L. Hay de su Libro Pensamientos del Corazón).

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Estoy conectada con toda vida…

Yo soy espíritu, luz, energía, vibración, color y amor. Y soy muchas más cosas de lo que creo. Estoy conectada con cada persona del planeta y con la totalidad de la vida. Me veo así: sana, entera, viviendo en una sociedad en donde estoy a salvo siendo quien soy y amando a mi prójimo. No sólo me veo así a mí misma sino también a todos nosotros, porque este es un tiempo de curación y de integración. Y yo formo parte de la totalidad. Soy una con la totalidad de la vida. Y así es.

(Louise L. Hay de su Libro Pensamientos del Corazón).

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Soy una persona maravillosa y me siento estupendamente…

El trabajo de reprogramar tus creencias negativas es muy poderoso. Una buena manera de hacerlo es prepararte una cinta grabada con tu propia voz. Tu voz significa mucho para ti. Graba una cinta con tus afirmaciones y escúchala. Contendrá muchas cosas valiosas para ti. Si quieres una cinta que sea aún más poderosa, pídele a tu madre que la grabe. ¿Te imaginas lo que será irte a dormir escuchando cómo tu madre te dice que eres una persona maravillosa, lo mucho que te ama, lo orgullosa que está de ti y la seguridad que tiene de que puedes ser cualquier cosa que te propongas en este mundo?

(Louise L. Hay de su Libro Pensamientos del Corazón).

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Éste es un día de plenitud…

Cada momento de mi vida es perfecto, entero y completo. Con Dios nada queda jamás sin acabar. Soy una con el Poder Infinito, la Sabiduría Infinita, la Acción Infinita y la Infinita Unidad. Me despierto con un sentimiento de plenitud, sabiendo que todo lo que emprenda ese día lo completaré. Cada una de mis respiraciones es plena y completa. Cada escena que veo está completa en sí misma. Cada palabra que pronuncio es cabal y completa. Cada tarea que emprendo, o cada parte de esa tarea, queda completada a mi satisfacción. No estoy luchando sola en el yermo de la vida. Me libero de toda idea de lucha y de resistencia Sé y afirmo que soy una con el Poder Infinito y que por eso mi camino se facilita y allana. Acepto la ayuda de los muchos amigos que siempre que lo necesito están dispuestos a conducirme y a guiarme. En mi vida y en mi trabajo, todo va ocupando su lugar fácilmente y sin esfuerzo. Las llamadas se reciben a su tiempo. Las cartas se reciben y se responden. Los proyectos se realizan. Los demás cooperan. Todo se da en su momento y según el perfecto orden Divino. Todo está completo y yo me siento bien. Éste es un buen día para completar cosas. Así lo proclamo. Mi mundo es poderoso, y lo que creo y declaro es cierto. ¡Y así es!

(Louise L. Hay de su Libro Pensamientos del Corazón).

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Perdono todas las experiencias pasadas…

Cuando se menciona la palabra perdonar, ¿qué es lo primero que te viene a la cabeza? ¿Quién es la persona o cuál es la experiencia que sientes que jamás olvidarás, que nunca podrás perdonar? ¿Qué es lo que te mantiene atado al pasado? Cuando te niegas a perdonar, te aferras al pasado y así es imposible que vivas en el presente. Y sólo viviendo en el presente puedes crear tu futuro. Al perdonar te haces un regalo: te liberas del pasado, de las experiencias y las relaciones pasadas; te permites vivir en el presente. Cuando te perdonas y perdonas a los demás, eres efectivamente libre. El perdón siempre va acompañado de un tremendo sentimiento de libertad. Con frecuencia necesitarás perdonarte por soportar experiencias dolorosas y no amarte lo suficiente como para apartarte de ellas. Ámate, perdónate, perdona a los demás y vive en el momento. Mira cómo se van yendo la vieja amargura y el antiguo dolor si los dejas, y cómo se te abren de par en par las puertas del corazón. Cuando te diriges a los demás desde un espacio de amor, estás siempre a salvo. Perdona a todo el mundo. Perdónate. Perdona todas las experiencias pasa das ¡Eres libre!

(Louise L. Hay de su Libro Pensamientos del Corazón).

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Renuncio al pasado y confío en el proceso de la vida…

10461660_667906373340813_8826030737150329630_n (Problemas o dificultades)

El enfado es algo normal y natural. Generalmente nos enfadamos una y otra vez por las mismas cosas, y sentimos
que no tenemos derecho a expresarlo, de modo que nos lo tragamos. Entonces el enojo tiende a instalarse en una parte concreta de nuestro cuerpo, y se manifiesta como enfermedad. Durante años y años seguimos amontonando nuestro fastidio en ese mismo lugar. Para sanar, deja salir tus verdaderos sentimientos. Si no puedes expresárselos directamente a la persona que los provoca, mírate al espejo y habla con esa persona. Díselo todo: «Estoy fastidiado contigo»; «Tengo miedo»; «Estoy alterada»; «Me has hecho daño». Y sigue; sigue hasta que te hayas liberado de todo el enojo. Entonces haz una inspiración profunda, mírate en el espejo y pregunta: « ¿Cuál es la pauta que provocó esto? ¿Qué puedo hacer para cambiar?» Si logras cambiar el sistema de creencias que desde adentro te crea ese comportamiento, no necesitarás seguir repitiéndolo.

(Louise L. Hay de su Libro Pensamientos del Corazón).

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Me libero de todas las viejas heridas y me perdono…

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Cuando te aferras al pasado con amargura y cólera, y no te permites experimentar el presente,estás desperdiciando el día de hoy. Si te aferras durante largo tiempo a la amargura y al resentimiento, eso quiere decir que necesitas perdonarte a ti mismo, no a otra persona. Si te encariñas con tus viejas heridas, te castigas aquí y ahora. Muchas veces, estás prisionero de un resentimiento idealizado. ¿Quieres tener razón o quieres ser feliz? Perdónate, y deja de una vez de castigarte.

(Louise L. Hay de su Libro Pensamientos del Corazón).

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