Reflexión 19 de Julio: ¿Y las emociones positivas como el amor y la alegría?

Son inseparables de su estado natural de conexión interior con el Ser. Los destellos de amor y alegría o los momentos breves de profunda paz son posibles siempre que hay una brecha en la corriente del pensamiento. Para la mayor parte de las personas, tales brechas ocurren raramente y sólo por accidente, en momentos en que la mente se queda “sin palabras”, a veces disparada por la belleza extraordinaria, por un esfuerzo físico extremado o incluso por un gran peligro. Súbitamente hay quietud interior. Y en esta quietud hay una sutil pero intensa alegría, hay amor, hay paz.
Habitualmente estos momentos se viven muy brevemente, puesto que la mente vuelve a tomar rápidamente su actividad ruidosa que llamamos pensamiento. El amor, la alegría y la paz no pueden florecer hasta que usted se haya liberado del dominio de la mente.
Pero no son lo que yo llamaría emociones. Reposan más allá de las emociones, en un nivel mucho más profundo. Así que usted tiene que hacerse completamente consciente de sus emociones y ser capaz de sentirlas antes de poder sentir lo que hay más allá de ellas. Emoción significa literalmente “perturbación”. La palabra viene del latín emovere que significa “perturbar”.
El amor, la alegría y la paz son estados profundos del Ser o más bien tres aspectos del estado de conexión interior con el Ser. Como tales, no tienen contrarios. Esto se debe a que surgen de más allá de la mente. Las emociones, por otra parte, al ser parte de la mente dualista, están sujetas al juego de los contrarios. Esto significa sencillamente que usted no puede tener bien sin mal. Así pues, en la condición no iluminada, identificada con la mente, lo que a veces se llama erróneamente alegría es el breve placer habitual del ciclo continuamente alternante del sufrimiento/placer. El placer se deriva siempre de algo que está fuera de usted mientras que la alegría surge de dentro. Lo mismo que le brinda placer hoy puede brindarle dolor mañana, o puede abandonarlo, así que su
ausencia le traerá dolor. Y lo que a menudo se llama amor puede ser placentero y estimulante por un tiempo, pero es un asidero adictivo, una condición extremadamente menesterosa que puede convertirse en su contraria en un instante. Muchas relaciones “amorosas”, después de pasada la euforia inicial, de hecho oscilan entre el “amor” y el odio, la atracción y el ataque.

(Eckhart Tolle de su Libro El Poder del Ahora).

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Me merezco el bien en mi vida…

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A veces cuando nuestros mensajes interiores nos dicen que no nos está permitido ser felices, o cuando en nuestra vida creamos cosas buenas, pero sin cambiar nuestros mensajes negativos hacemos algo para desbaratar nuestra felicidad.
Cuando no nos creemos merecedores del bien, socavamos nuestros propios cimientos. Nos hacemos daño o tenemos problemas físicos, como una caída o un accidente. Es necesario que empecemos a pensar que nos merecemos todo lo bueno que tiene la vida para ofrecernos.

(Louise L. Hay de su Libro Pensamientos del Corazón).

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Y ahora, creo mi futuro…

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No importa que tu infancia haya sido buena o mala: ahora, quien está a cargo de tu vida eres tú, y sólo tú. Puedes pasarte todo el tiempo culpando a tus padres o al ambiente de tu niñez, pero lo único que conseguirás con eso es continuar en el papel de víctima. Y así jamás conseguirás las cosas buenas que afirmas querer. Lo que piensas hoy da forma a tu futuro. Puedes crearte una vida de negatividad y sufrimiento, o un destino de júbilo ilimitado. ¿Qué es lo que prefieres?

(Louise L. Hay de su Libro Pensamientos del Corazón).

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Puedo hacer lo que quiera…

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La felicidad es sentirse bien consigo mismo.

¡Ahora ya soy adulta! Puedo hacer lo que me apetezca. Cada vez que hago algo que quiero hacer, me suceden cosas maravillosas. Decirle que «no» a alguien puede nutrirme espiritualmente, y así encuentro más alegría en mi mundo. Me está permitido sentir alegría. Cuanta más alegría siento, más me aman los demás. Me amo y me apruebo. Me siento bien conmigo misma, y todo está bien en mi mundo lleno de alegría.

(Louise L. Hay de su Libro Pensamientos del Corazón).

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Reflexión del Dia:11 de Septiembre

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Yo me merezco todo lo bueno, no algo, un poquito, sino todo lo bueno.
Ahora disuelvo cualquier pensamiento negativo o restrictivo. Me libero y disuelvo todas las limitaciones del pasado. No me ata ningún miedo ni limitación de la sociedad en la que vivo. Ya no me identifico con ningún tipo de limitación.
En mi mente tengo libertad absoluta.
Ahora entro a un nuevo espacio en la conciencia, en donde me veo de forma diferente. Estoy creando nuevos pensamientos acerca de mi ser y de mi vida. Mi nueva forma de pensar se convierte en nuevas experiencias.
Ahora sé y afirmo que formo una unidad con el Próspero Poder del Universo. Y por lo tanto recibo multitud de bienes. La totalidad de las posibilidades está ante mi.
Merezco la vida, una vida buena.
Merezco el amor, abundante amor.
Merezco la salud.
Merezco vivir cómodamente y prosperar.
Merezco la alegría y la felicidad.
Merezco la libertad, la libertad de ser todo lo que puedo ser.
Merezco muchas cosas más que todo eso: merezco todo lo bueno.
El Universo está más que dispuesto a manifestar mis nuevas creencias y yo acepto la abundancia de esta vida con alegría, placer y gratitud. Porque me lo merezco, lo acepto y sé que es verdad.
¡Así Es! Gracias Amado Universo.

(Louise L. Hay).

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