Reflexión 15 de Julio: La Mente y las Emociones

Cuanto más identificado esté con su pensamiento, sus gustos y sus odios, sus juicios e interpretaciones, es decir cuanto menos presente esté como la conciencia que observa, más fuerte será la carga de energía emocional, sea usted consciente de ello o no. Si usted no puede sentir sus emociones, si está desconectado de ellas, eventualmente las experimentará en un nivel puramente físico, como un problema o síntoma físico. Se ha escrito mucho sobre esto en los últimos años, así que no necesitamos entrar en ello aquí.
Un patrón emocional inconsciente puede incluso manifestarse como un evento externo que aparentemente le sucede a usted. Por ejemplo, he observado que la gente que lleva dentro mucha ira sin ser consciente de ella y sin expresarla, tiene más posibilidad de ser atacada, verbal o incluso físicamente, por otras personas iracundas y a menudo sin razón aparente. Tienen una fuerte emanación de ira que ciertas personas reciben subliminalmente y que dispara su propia ira latente. Si usted tiene dificultad para sentir sus emociones, empiece por concentrar su atención en el campo de energía interior de su cuerpo. Sienta el cuerpo desde dentro. Esto también lo pondrá en contacto con sus emociones.

(Eckhart Tolle de su Libro El Poder del Ahora).

Nada cambia hasta que no cambia mi mente…

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La verdadera libertad se logra cuando tu mente está libre. La peor cárcel en la que puedes vivir es la prisión mental, aquella que termina siendo un obstáculo para disfrutar y alcanzar todo lo que está por venir.
Puedes ganar cientos de batallas, liberar pueblos enteros, pero si la mente de esclavo sigue arraigada a tus pensamientos, todo lo que hagas tendrá los mismos resultados que obtuviste cuando estabas preso.
Puedes usar tus fuerzas y toda tu energía para alcanzar un imposible, pero si una vez que lo alcanzaste, lo que experimentaste no te sirvió para cambiar tu mente y sigues viviendo igual, estarás parado en el mismo lugar de siempre. Tus pensamientos y tu accionar no dependen ni de lo milagroso, ni de lo mágico, sino de la calidad de pensamientos y de palabras con los que llenes tu mente, tu espíritu y tu alma. Sólo dependerán de tu hablar.

Martin Luther King decía: Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda. El orden en tu mundo interno dependerá de la calidad de pensamientos que albergues en él”.
Cuando la opresión es mental, cuando tus pensamientos están encerrados entre barrotes mentales, la libertad física que tengas no tendrá el más mínimo valor. Caminar libremente no es suficiente, no alcanza; solo eres libre, cuando tu mente es libre. Cuando elimines las trampas mentales estarás apto para comenzar a gestar éxitos y sueños.

Alphonse de Chateaubriant, un escritor francés, comparó la mente con aquellas mariposas que toman el color de las hojas sobre las cuales se posan. En su novela La repuesta del Señor escribió: Nos convertimos en aquello que contemplamos.

Una mentalidad vieja, caduca, nunca te acercará a lo nuevo y a lo de avanzada. La mentalidad vieja es sinónimo de mediocridad, de estancamiento, de pobreza. No puedes aspirar a jugar en primera, ni estar primero en los rankings, ni competir con las multinacionales, ni con las bolsas del mundo entero mientras vivas dependiente de una mentalidad deprimente, de pobreza, de fatalidad y de crisis. Muchas personas han sido prósperas económicamente en estos tiempos, pero siguen viviendo del mismo modo que cuando su salario no les alcanzaba para llegar a fin de mes. Por las dudas no disfrutan, sólo guardan; pero mientras tanto, en esos por las dudas… se olvidan de vivir y de ser felices.

Para entrar a un nuevo nivel de vida, de disfrute y de placer, necesitas renovar tu mente, alejarte del autoboicot, dejar atrás tus viejas creencias y no preocuparte: ¡no le estarás siendo infiel a tu antiguo yo!, sólo estarás priorizando tus nuevas metas y eligiendo las creencias que hoy se ajustan más a ti.

· Crea tú mismo las circunstancias que actúan a tu favor.
· No te pelees ni con la vida ni con los otros.
· Cree en ti mismo, en tu potencial y en cada don y talento especial por los cuales eres reconocido.
· Elige tú mismo a las personas que te acompañarán en ese desafío.

(Bernardo Stamateas de su Libro Autoboicot -cuando el toxico es uno mismo-).

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